jueves, 1 de febrero de 2018

Dicotomía

Por qué cuando las cosas empiezan a ir bien me autodestruyo?
Me mino, me desprecio me hago daño sin pensarlo
Por qué solo escribo cuando estoy mal, las palabras fluyen solas como pájaros al viento
No entiendo el motivo de todo esté vacío que crece en mi interior, de nuevo
Al menos, no es tanto grande como solía ser, pero le duele, ver qué sigue ahí
Un paso por detrás de mí, acechando me de cacería, esperando el momento para abalanzarse sobre mí, hacerme sufrir, todo el equilibrio que reuní se esfuma
Vuelvo a dar vueltas en un vértice y no encuentro la cura a mi problema
Paz mental, hace demasiado que no sé que es eso. Busco la balanza y no la encuentro.
Gente que me dice, que soy demasiado joven, que nunca me he perdido, que no he tenido tiempo pero si no estoy perdida donde estoy, salí del infierno o sigo dentro respirando ese aire nauseabundo que no me deja respirar, hace pesados mis huesos, no siento nada en este negro corazón, mis pensamientos me persiguen dando vueltas sin rumbo, parezco un alma muerta, dentro de mi mente solo soy una cría, evitando sus problemas dando excusas de mierda. Puedes llamarme cobarde me da igual, si ser valiente es fácil para ti tira la piedra. Juro que me gustaría que fuera diferente, sigo intentando levantarme pero mis piernas no resisten.
Miró pero no veo, es todo rojo y negro, me representa, el rojo de dolor, negro de sufrimiento azul tristeza, la melancolía me captura y hace de mi cuerpo su hogar, soy su esclava, mentiría si dijese que odio la sensación de tristeza impávida, lejana, la melancolía es lo más cercano a la indiferencia, me alejo del mundo porque no me encuentro, sé que pocos lo notarán, no marco la diferencia, no tengo a nadie especial no soy necesaria. Solo soy otra vida que se arrastra intentando mantenerse al día, tratando de salir a flote y vivir, como otro más, como un ser humano normal. No pido mucho, o eso parece, parece imposible de conseguir, y cada vez que me acerco se me escapa de las manos como el hilo de los dedos, no valgo ni para mantenerme estable dos semanas seguidas, hago más daño que bien, y nunca es mi intención, y cuando trato de explicarme no le entiendo ni yo. Que fácil es cantar mis pensamientos, que difícil explicar los sentimientos.
Si no tuviese miedo a la muerte, quizás ya me hubiese ido, pero para qué mentir me aterra me da pánico desvanecerme, cuántas veces he pensado que odio ser atea, aunque suene a excusa lo juro, no tengo fe en nada.

Y eso es lo que me consume, que es un humano sin fe, sin creer en nada, sin sueños ni metas? No es nada, solo humo y polvo muerto, sin fe ni los animales viven.
Cuando perdí mi fe y dónde? No encuentro nada donde aferrarme. Quiero creer, de verdad que quiero, y aunque lo intento, soy incapaz de conseguir ni tres semanas con constancia.
Todas mis metas acaban igual, fallando día tras día como si alguien me quisiese ver caer. Por qué tengo miedo a la suerte, triunfar y tener éxito? Por qué no me esfuerzo por casi nada?
Me destroza tener que pasar por esto cada poco tiempo, al menos puedo decir que ya no es diario. Pero me amargo, pensar que despierto dispuesta a comerme el mundo, y al medio día el sol me engulle a mí en su ardor, su pasión, me recuerdo entre el calor buscando una suave brisa que no llega, donde está el frescor del agua cuando te estás quemando, prefiero sentir las quemazón del viento frío en mi cara, una buena bofetada, mi castigo por dejarme consumir, por ser débil de espíritu y de voluntad, cuántas veces me dije "nunca más"? Y aquí sigo, promesas que nunca cumpliré, me he mentido tanto a mí misma que ya no sé, que es verdad y que es mentira.
Estúpida idealista, sigo sentada esperando, que venga alguien a rescatame. Estúpida niña mimada, he leído suficiente para saber, que me puedo salvar sola, pero no confío en mí, es triste pero cierto, no me creo capaz, me veo débil y sin voluntad.
cuántos años me echarías al escuchar esto, al saber que sigo esperando el amor verdadero, como una cría que no sabe nada, como una niña que lee cuentos hasta la madrugada.
Nunca quise ser la princesa, y menos el caballero, siempre quise ser libre y vagar a mi antojo, siempre escogía seres de otra raza, pocas veces me verás queriendo ser humana.
Siempre sentí empatía por los malvados, los monstruos, y siempre odie a los buenos. Ángeles? Sobrevalorados. Quién coño se cree que los dioses son perfectos? Que no pueden ser crueles ni querer hacer daño? Siempre tuve debilidad por los diferentes, los extraños, yo sabía que en fondo los demonios también sentían algo, que todo es cuestión del punto de vista, que todos hemos pasado por situaciones en la vida, todos tenemos gente que queremos proteger, la vida nos ha pegado palos, y ella no discrimina, aunque siempre se retrate a los buenos igual, los buenos no son buenos, ellos también han pecado. 

viernes, 19 de enero de 2018

Solamente tú decides si las emociones te controlan a ti, o tú controlas a las emociones.

lunes, 1 de enero de 2018

deriva emocional

Los años me dan igual. Me da igual que hoy sea el primer día de 2018. El tiempo viene y va y no vas a cambiar mágicamente de un año a otro.
Y a pesar de todo sigo esperando cambiar. Milagrosamente. Y todo esto por la cultura que te dice que el final de un año es borrón y cuenta nueva, que el principio de un año nuevo es un nueva oportunidad para empezar, para dejar cosas atrás. Tenemos esta fecha inculcada dentro.
Pero la vida no son fechas. Todos los días son buenos para dejar cosas atrás, para empezar a cambiar, para proponerte cosas nuevas.

Pero yo estoy escribiendo esto, un 1 de enero, porque debo llevarlo aún demasiado interiorizado.
Escribo que me encuentro fatal. Que ayer la ansiedad sobrevoló mi vida de nuevo, cuando antes de navidades había vuelto a probar la libertad de vivir sin la necesidad de llenar un vacío. Son dos pasos atrás en una carrera de largo recorrido, como una parada brusca por avería.
Estoy tan triste...

Hoy he soñado que tenía una hermana. Ella era todo lo que yo no. Al menos en el físico. No quiere decir que yo quiera ser así, de eso estoy casi segura. Pero la seguridad que transmitía... Es algo que solo se ve cuando solo soy yo, y otra persona, y no hay prejuicios ni tapujos. Porque si estoy sola me odiaré, o simplemente diré que aún me queda, que no soy válida, ni hermosa.

Como si no supiese que mi alma es lo único que importa que sea bello o feo. Que el mundo materialista tira por tierra autoestimas e impone una disciplina, los cánones, que si no encajas no eres nada. El concepto de belleza es tan subjetivo... Y nos inculcan que es objetivo, único, común y obligatorio.

Y saber estas cosas debería ser más que suficiente para mí, más que suficiente para quererme, cuidarme, saber apreciarme. Pero no. Me siguen destruyendo, por dentro. Ahora me gustaría ser una con la aurora, que mis átomos exploten y se pierdan en la inmensidad del cosmos, que mi espíritu trascienda, ver y no ver, oír y no oír, sentir y no sentir, estar y no estar...

El universo es mi futuro, la oscuridad mi amiga, ella es la que me acoge cuando me veo perdida. No puedo evitar ver galaxias en el té, estrellas en mi piel, minúsculas partículas en los rayos de sol cuando atraviesan las nubes. Quiero ser una con la lluvia, brillar con el rocío del amanecer, ser espuma de mar, viajar a lomos del viento y evaporar.

Pero hablar de muerte y de un posible "algo" después de esta no me ayuda, me aterra. Desde siempre pensar en morir, dejar de existir me crispa los nervios. El miedo irracional, no lo puedo evitar, prefiero filosofar a sentarme y pensar: que no sé lo que vendrá después, que por mucho que lo piense no lo descubriré, que lo más cercano va a ser desaparecer, mi consciencia se irá, y yo como tal no estaré.

Por muy mal que esté, por muy hundida que me vea, sé que seguiré viva, porque la opción de no existir me aterra más que todas las pesadillas de la vida real.
Es evidente que no sé nada de la vida. Que hay gente que lo pasa mil veces peor que yo, cuyas vidas no se consideran "vidas", que sufren día a día, y yo tan cómoda en mi casa escribiendo pura MIERDA acerca de cosas intrascendentes, como se nota que puedo permitírmelo, y no tengo que estar metida en un trabajo, porque tengo que sobrevivir.

Solo soy una cría, una niñata que no sabe nada, criada y bien preparada, a la que nunca le ha faltado nada.